No sé, estos días simplemente deseo estar bien. Verme bien. Sonreír con ganas. Dejar de llorar abrazada a la almohada. Que el peso en mi espalda se aliviane un poco. Que la presión se vaya. Que el espejo deje de reírse de mí. Que las ganas de vomitar todo el tiempo desaparezcan. Que esos momentos donde me razguño y rasco la muñeca con desesperación, se vayan. Que deje de desear el filo. Y todo esto se me hace un nudo terrible en la garganta. Y odio el hecho de no poder hablar con nadie. Odio el hecho de sentirme una carga. Odio el hecho de callarme. Intento e intento no reprimirme, pero después de un tiempo vuelvo a cerrarme. Y aunque piensen que no me importa, es una de las cosas que más odio mías, y no lo puedo cambiar. Y me odio de nuevo.
Simplemente desearía que todo fuera un poco más fácil, o al menos, más llevadero.
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